domingo, 9 de septiembre de 2012

Si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado


The conversation  (1974) y The rainmaker (1997)

 Dos películas hechas a casi 30 años de distancia que poseen una línea mágica: lealtad, espionaje, ingenio, conducta dirigida por las convicciones mas arraigas y finales que brillan por su desesperanza. Estos filmes son un regalo del grande, el maestro y el genio: Francis Ford Coppola. Para los que no nos atrevemos a llamarnos conocedores del cine, pero si apasionados de filmes con argumentos, estos dos presentes del intelecto son una gran opción para mirar otra fase del creador de películas como: El padrino, Patton y Apocalypse Now.

Acá una breve reseña:

The conversation (La conversación):

Escrita y dirigida por Coopola, refleja la historia de un espía con una crisis de conciencia.  La historia es ideal para aquellos que disfrutamos de los personajes paranoides y obsesivos: el trabajo de Harry Caul (Gene Hackman) consiste en descubrir los secretos de la conversación de una joven pareja; sin embargo, esta situación genera dos líneas de pensamiento en este espía profesional, por un lado el trabajo pulcro, perfecto, sin preguntas como se exige en un profesional; por otro lado el temor que de la información que pueda revelarse en este trabajo sirva como móvil de un terrible asesinato. Al final todos somos responsables por el fruto de nuestro trabajo. Con un final tan impresionante como descorazonador;  podemos sentirnos reflejados en este personaje.
 


 

The rainmaker (El poder y la justicia): 

Interpretada por Matt Damon, el siempre gracioso y agudo Danny Devito y Mickey Rourke, la obra se basa en una novela del escritor John Grisman, nos cuenta las peripecias de un polluelo recién salido de la facultad de derecho y un asistente legal que ha presentado su examen para abogado en 6 ocasiones. Su reto: enfrentarse a una aseguradora de salud en un juicio que inicia como una negativa a pagar un tratamiento médico y termina en un litigio de homicidio por negligencia. Las trampas más sucias surgen en este juego de abogados, los chistes, las lagrimas y los golpes bajos entre los contrincantes no se hacen esperar. El final es una lección para todos los que salimos de cualquier carrera: cuando juegas con los grandes, te enfrentas a tiburones nadando en agua sucia.

  

 
 http://www.youtube.com/watch?v=DOT3XDLKXBs

 

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